Por: Darío Porto Toledano (@dario_dpt)
Recientemente tuvimos en Urban Clan a Laüra Bonsai (1996) y Felina Vallejo (1999), en conjunto conocidas como Las Ninyas Del Corro, que venían a presentar su tercer trabajo de estudio Bitches in Business. Este trabajo sirve para reivindicar su sitio en la industria y decir «aquí estamos nosotros y podemos hacer lo que queramos», con un sonido fresco y novedoso a lo que nos tenían acostumbradas. Durante la charla hubo tiempo para hablar de sus inicios, visión de la industria y futuros proyectos.

Cuando les preguntamos sobre cómo recuerdan esos inicios, las protagonistas se trasladan hasta esa época en los corros de Macba (museo de arte contemporáneo de Barcelona, donde se realizaban y se realizan múltiples eventos urbanos). En unos corrillos donde la mayoría eran hombres, destacaban dos chicas con un espíritu urbano y ganas de comerse el mundo, y ahí nació Las Ninyas Del Corro.
Cada una tenía su carrera por separado, se juntaron, al principio haciendo pocos temas juntas, luego ya hicieron un EP y el resto es historia.
“En ese momento ya existía Las Ninyas Del Corro y no recordamos ni cómo ni cuándo.”
Otra cosa por la que destacan Las Ninyas es por el hecho de ser un dúo. En el rap, esto es algo bastante común, véase con Natos y Waor, Duo Kie, Ayax y Prok o Ill Pekeño y Ergo Pro. ¿Cómo es trabajar dos cerebros en el mismo proyecto? Pues bien, esta respuesta no se la tuvieron que pensar mucho.
“Qué mejor que compartir algo que te mola, con tu colega y vivir algo tan frenético con alguien que te apoya al lado.”
También cuentan que se pasan todo el día decidiendo entre las dos, además de con Esse Delgado, el productor del grupo.

“Al final es ceder lo que tu ego te está reclamando.”
Dos chicas normales y de barrio que muchas veces se han visto abrumadas por un papel y por ser reconocidas por miles de personas, pero como bien explican, algo que les ayuda para mantenerse firmes y con los pies en la tierra es el hecho de relativizar, sentirse una hormiga en este planeta tan grande.
Otra cosa que destaca del álbum es su nombre Bitches in Business. Lo que nos cuentan que quería expresar es un “aquí está mi coño”, “estamos dentro de la industria”, y el tema «business» recalcando que todo su proyecto está hecho por ellas y es algo que ellas mismas llevan a cuestas.
“Para la gente que quiera escuchar un trabajo para sentirse guapa, vulnerable, empoderada, conectada con su entorno, con ella misma, este es el trabajo.”
“Todo lo que gira en torno a nosotras, lo hacemos y lo decidimos nosotras.”
Un disco que también ha destacado mucho por verlas con registros distintos a los que nos tenían acostumbrados, pero cuentan que, pese a que el primer adelanto sí que recibió algún comentario de “volver al boombap”, al final los temas que más han triunfado son aquellos que se alejan de lo que habían hecho hasta ahora.
“Cada vez el público está más animado a ver a un rapero en diferentes estilos.”
Desde Sant Adrià del Besòs y Bon Pastor, siempre han tenido el barrio muy presente en sus temas. A la pregunta de la importancia que tiene el barrio en sus temas, la respuesta es firme: “No sabemos crear sin tener en cuenta todo lo que hay detrás nuestro.”

“Es muy clásico venir a vivir a Madrid para vivir tu vida de artista, pero a mí ni aunque me pongan un piso aquí me muevo de mi barrio.”
Pero, ¿consideran que es necesario que para ser rapero tengas que tener cierta implicación con el barrio? Laüra responde que no tiene por qué, que realmente el rap es algo bastante libre. Felina afirma que si te implicas con el género, de cierta forma ya está el barrio implícito en él.
“Nos conquista la gente que riza el rizo.” “Hace falta fomentar el pensamiento crítico.”
En este disco se incluyen colaboraciones con Cruz Cafuné, Ill Pekeño y Ergo Pro, La Blackie y Giada Longo. ¿Qué es lo que necesitan para colaborar con alguien? Pues que esa persona les vaya a poner a prueba, que fluya y conectar de alguna forma, que no sea un trabajo de andar uno detrás del otro.
Respecto al directo, sí que lo toman como un punto diferencial, una forma importante de expresar su música, y pese a que no componen pensando en él, sí que les es divertido el trabajo de trabajar sobre algo que ya está hecho.
“La música está para escucharla, luego ya nos apañamos para que quede todo redondito.”





