Tras regresar este año con el EP Amor, Ptazeta ha recuperado el ritmo de lanzamientos con Cuica, junto a Quevedo, y Mujeres, con Kristina. La artista canaria charla con Urban Roosters sobre esta nueva etapa, su evolución junto a Juacko, el papel de las mujeres en la música urbana y una relación con el freestyle que, pese al paso de los años, continúa muy presente.
Este año has publicado Amor, después llegó Cuica con Quevedo y ahora Mujeres con Kristina. ¿En qué momento musical sientes que estás?
Creo que estoy en uno de mis mejores momentos en el estudio. Cada vez tengo menos ruido en la cabeza, estoy más inspirada y tengo la musa arriba. Ahora mismo me estoy metiendo en el reggaetón, sobre todo recuperando sonidos de antes e intentando mezclar esa esencia antigua con la mía, que al final es lo urbano de ahora. La verdad es que estoy bastante cómoda.
En Amor exploraste un sonido más pausado y diferente al que tradicionalmente se relacionaba contigo. Después de ese proyecto, ¿sigues en ese mismo mood o estás entrando en otra etapa?
Amor fue un proyecto que surgió a raíz de un parón que tuve durante bastante tiempo. Es verdad que quizá no sea lo que la gente más asocia conmigo, pero era un proyecto que me hacía muchísima ilusión y que escribí con todo mi amor, por eso se llama así.
Ahora, con esta «vuelta al cole», estoy entrando en otros géneros, dejando un poco atrás esa etapa y yéndome a algo más urbano que nunca.
Era además un proyecto muy personal. Ahora que ha pasado un tiempo desde su lanzamiento, ¿cómo has vivido la acogida?
Ha sido súper guay. A mí me impactó porque vengo de un género más fuerte y no tan pausado. Me sorprendió no solo la reacción de mi comunidad, sino también la de gente de la industria que me escribía a mí o a mi equipo diciendo que lo nuevo les parecía muy interesante.
Al final yo me considero una artista de épocas, y esa fue mi época de Amor. Tenía la cabeza muy diferente, estaba sanándome y me salió del alma. Ahora, después de todo eso y de volver a estar constante, depende mucho de cómo me levante: hago una cosa u otra.
En esta vuelta has colaborado con Quevedo en Cuica y con Kristina en Mujeres. ¿Cómo nacen ambas colaboraciones y qué viste en ellos para acompañarte en esta etapa?
Con Pedro creo que era algo que estaba más que gestado. Solo había que encontrar la hora, el día y el momento indicado. Él tiene su proyecto y yo lo respeto muchísimo, así que siempre he estado muy tranquila y en mi sitio, sabiendo que algún día iba a pasar. También es importante dejar que la gente disfrute de sus logros y no estar detrás de nadie constantemente.
Para mí fue perfecto porque ni siquiera nos juntábamos para hacer música. Nos juntábamos para hablar, pasar el rato y contarnos nuestras experiencias. De ahí acabó saliendo esta colaboración. Estoy súper contenta porque Pedro es un grande, siempre lo he apoyado y respetado. Y también está ese sentimiento canario: qué menos que estar los dos ahí al pie del cañón.
Lo de Kristina viene de un tema que hice con Juacko en el estudio. No se me ocurría otra persona para hacerlo que ella. Me encanta, la respeto muchísimo y la admiro, así que estoy súper contenta.
En Mujeres lanzáis ese mensaje de «que se reporten las mujeres». ¿Qué querías transmitir con el tema?
Primero buscaba recuperar la esencia del reggaetón antiguo, y creo que está bastante conseguida. Y después quería que las mujeres se reportasen, que levantasen la mano y dijeran: «Oye, estamos aquí».
Más que una canción inspiradora, quería que fuera una canción con garra, de «aquí estoy yo». Por eso creo que Kristina era la persona más indicada para llevarse ese tema.
¿Crees que sigue existiendo un doble rasero entre lo que puede decir un hombre y lo que puede decir una mujer dentro de la música urbana?
Creo que esto tenía que pasar y debería haber pasado antes porque, en realidad, siempre ha existido. Ahora, gracias a lo que aporta cada una, se está normalizando cada vez más algo que debería ser completamente normal.
Esa también es nuestra realidad. No siempre vamos a tener que llevar el papel de empáticas o de bien comportadas. Esa también es nuestra jerga. Nosotras somos artistas, pero también somos tías de a pie, tías de calle, humildes, de barrio. Al final eso también es lo que se vive en el barrio.
Llevas muchos años trabajando junto a Juacko. ¿Cómo ha evolucionado vuestra manera de hacer música después de tanto tiempo?
Es súper guay. Siento que tenemos una conexión que está ahí independientemente del tiempo que pase.
Puede parecer desde fuera que, al estar siempre él y yo, el proceso podría volverse monótono, pero nunca me he sentido así. Juacko es un productor espectacular. De hecho, hago pocas cosas con otras personas precisamente porque con él me siento muy segura.
Seguiremos siendo Ptazeta y Juacko.
Volviendo a tus orígenes, ¿qué queda del freestyle en la Ptazeta que conocemos actualmente?
Cuando me junto con mis amigos siempre acaba surgiendo eso de poner un beat y rapear. A veces me da un poco de pena porque el freestyle es práctica y mi proceso de composición ha cambiado mucho respecto al principio, así que me he alejado un poco del free en ese sentido.
Pero seguimos echándonos nuestros frees entre colegas de vez en cuando. Ellos me animan mucho porque yo siempre digo: «Ya no sé rapear, tío». Pero eso sigue ahí. Lo practiques más o menos, siempre está.
A mí siempre me va a gustar. Muchas veces nos sentamos en el sillón a ver juntos una batalla en YouTube, así que seguimos en lo mismo.
¿Sigues consumiendo freestyle actualmente?
Sí. Siempre aparece alguna batalla, algún vídeo o algún clip típico de una plaza en TikTok y mis amigos me lo siguen mandando. Seguimos ahí.
El freestyle es algo que me gusta muchísimo. Menos mal que no me cogieron en la Red Bull también te digo, porque me da un pánico escénico que no me lo puedo ni creer.
Pero fue el freestyle lo que me impulsó a escribir música, así que le debo todo.
¿Quiénes han sido tus freestylers favoritos?
Mi corazón está dividido en dos partes: Klan y Zasko.
Obviamente hay muchísima gente buenísima, pero recuerdo tener 18 años y verme batallas y minutos de Zasko y de Klan repetidos. Eran los que más consumía, así que en el freestyle mi corazón es de esas dos personas.
Mirando a las nuevas generaciones, ¿hay algún freestyler joven al que veas especialmente preparado para dar el salto a la música?
Hay un freestyler de Canarias que me gusta mucho: Fabiuki. Y no es solo porque sea canario. No sé si quiere dedicarse a la música dentro de la industria más allá del freestyle, pero la verdad es que chapó.
En Canarias siento que hay muy buenos grupos y muy buena gente dentro del free. Siempre nos ha pasado un poco lo mismo: durante mucho tiempo no había tanto foco sobre lo que sucedía allí. Con la música eso ha cambiado gracias a que todos hemos puesto de nuestra parte, pero en Canarias siempre ha habido batallas de freestyle increíbles.
Así que sí, me quedaría con Fabiuki.
Para terminar, ¿qué podemos esperar de Ptazeta durante los próximos meses? ¿Va a continuar este ritmo de lanzamientos?
Sí. Tengo de todo y voy a seguir por esta línea porque me está encantando. Tengo mucha música guardada y quiero volver a estar constante como antes.
Tengo muchísimas ganas de seguir sacando música.




