El rapero uruguayo atraviesa, según él mismo reconoce, el mejor momento de su carrera. Con 25 años y una trayectoria que comenzó en las plazas y las batallas de freestyle, Zeballos habla con Urban Clan sobre su evolución, el crecimiento de la escena uruguaya, su nuevo álbum, Amor Fiado, su colaboración con Duki y una nueva etapa en la que busca llevar su música y sus directos un paso más allá.

Zeballos amplía su paso por España con cinco nuevas fechas durante el mes de noviembre. El artista uruguayo arrancará su gira el 12 de noviembre en Madrid (UNI), antes de pasar por Barcelona el 13 (WOLF) y Sevilla el 14 (Sala X). La segunda parte del recorrido llegará la semana siguiente, con conciertos en Valencia el 19 de noviembre (Jerusalem) y Bilbao el 21 (Azkena), completando así una ruta por algunas de las principales ciudades del país.

UR: Para quien todavía no te tenga ubicado, que ya es complicado, ¿quién es Zeballos y en qué momento de su vida y de su carrera se encuentra?

ZEBALLOS: Agustín Zeballos, me presento. Zeballos es mi apellido. Soy un rapero uruguayo y, a pesar de tener 25 años, llevo muchísimos años haciendo esto. Tuve la suerte de ser el primer rapero en vivir del rap en mi país. Ahora estoy en el mejor momento de mi carrera y, como persona, también me siento en un excelente momento. Me siento un privilegiado por estar viviendo todas las cosas que soñé y que sé que mucha gente sueña. Y siempre con ganas de meterle más y llegar más lejos.

UR: Tienes 25 años, pero llevas muchos dentro de la escena. ¿Cómo has llevado ese crecimiento y el hecho de convertirte en una figura pública siendo tan joven?

ZEBALLOS: Siempre me he tomado con mucha tranquilidad todo eso de la exposición y la fama. Tampoco es una locura, no soy Justin Bieber, así que no es algo que me complique la vida. En cuanto a cómo me relaciono con la gente, creo que sigo siendo exactamente igual que antes.

Siento que eso está dentro de uno. La fama lo único que puede hacer es exponer ante más personas tu verdadera naturaleza. Si sos un hijo de puta, no es porque sos famoso: ya lo eras antes. Y si sos buena persona, lo mismo.

UR: ¿Localizas algún punto de inflexión en el que tu carrera o tu alcance se multiplicasen?

ZEBALLOS: El primer punto fueron las batallas. Me hice bastante conocido dentro del circuito de competición de mi país. Gané un par de nacionales y muchísimas competencias en plazas. Viajaba para todos lados batallando y estuve en todos los departamentos de mi país compitiendo.

Entonces, cuando saqué mi primera canción, dentro de la escena local la gente ya sabía más o menos quién era y eso me ayudó a empezar con un piecito más adelante.

Después, Nadir, mi primer álbum, hizo que se fuera todo a la mierda sin que yo me diese cuenta. En Uruguay no tenía ningún referente de alguien que estuviera viviendo del rap, nadie antes que yo. Llegué a tener millones de reproducciones en YouTube sin siquiera tener Spotify ni estar haciendo plata con eso, porque no había una industria del rap en Uruguay. No sabía cómo generar dinero con aquello y fue algo que tuve que aprender con el tiempo, por las malas y por las buenas.

UR: Ahora que hablamos de las batallas, ¿qué recuerdos tienes de esa época? ¿Sigues el freestyle a día de hoy?

ZEBALLOS: Sí. Justo el mes pasado competí porque se cumplieron diez años de una competencia que me vio crecer. Generalmente ya no compito nunca, pero lo recuerdo con muchísimo cariño.

Siempre que bajo a ver batallas me pone muy orgulloso ver cómo ha crecido el movimiento. Cuando fui por primera vez éramos unas 20 o 30 personas en total, contando jurados, competidores y todo. Hoy en día, en un aniversario, por ejemplo, pueden ir más de 300 personas a una plaza. Es una locura.

UR: ¿Descartas volver a competir en un futuro?

ZEBALLOS: No lo descarto, pero ahora es distinto. En su momento era algo que me divertía muchísimo. De siete días de la semana, tal vez cuatro o cinco iba a una competencia y no pasaba más allá de ese día y de ese momento.

Hoy tengo una exposición y un nivel, por así decirlo, que mantener, y eso me pone otra presión a la hora de competir. Cuando voy siento que tengo que ir y rapear bien. Nadie me obliga ni me pone un arma en la cabeza y me dice que tengo que hacerlo, pero yo lo siento así. Por el lugar en el que estoy, siento la responsabilidad de que, si voy a hacerlo, tengo que hacerlo muy bien.

UR: También tienes más cosas que perder.

ZEBALLOS: Sí, tal cual.

UR: Antes hablabas de que cuando empezaste no existía en Uruguay ese referente de alguien que viviese del rap. ¿Notas un cambio en la nueva generación? ¿Se toman la música de otra manera?

ZEBALLOS: Sí, sin duda. Me parece muy importante el cambio de mentalidad que ha habido durante estos años. La gente, en general, se lo toma más en serio porque lo ve como una posibilidad real.

Hay un ejemplo que me gusta dar: cuando éramos más chicos, si tu vecino sacaba un tema tal vez decías: “Mirá el pancho de mi vecino, subió un vídeo rapeando”. Ahora la mentalidad ha cambiado. Es más: “A ver qué está haciendo mi vecino, a ver si anda bien o no”. Hay muchísimo más respeto hacia el género.

“Amor Fiado”: entre lo permanente y lo efímero

UR: Entrando ya en Amor Fiado, llama mucho la atención el título. ¿De dónde nace?

ZEBALLOS: Me parece un contrapunto de conceptos muy interesante. El amor siento que, en teoría, debería ser lo más fuerte, lo más real y algo para toda la vida. En cambio, lo fiado representa lo efímero y algo que luego tenés que devolver a cambio.

URBAN CLAN: El disco empieza con “Cuando escribí Asimetría”, una canción que te sitúa en el presente mirando también hacia tu pasado. ¿Qué significa para ti?

ZEBALLOS: Fue un mimo a mi yo más pequeño y a mi mentalidad de cuando tenía 18 o 19 años y estaba escribiendo aquel álbum. En ese momento no entendía todo lo que iba a pasar después, cómo mi cabeza y mis ideas iban a tomar otra forma o cuánto iba a viajar.

No sabía que iba a conocer México, Colombia, España, Chile o Estados Unidos. Realmente no me lo imaginaba.

Es un mimo a ese Agustín más chico y a toda la gente que me estuvo acompañando desde el principio. También fue una declaración de ese cambio de mentalidad, de cómo se transformaron las cosas. Fue como dejarlo escrito.

UR: ¿Ese es el concepto que atraviesa todo el álbum?

ZEBALLOS: El álbum va bastante por ahí, por cómo cambió todo, pero siento que eso está sobre todo en el primer tema. Quería que la intro del álbum diese paso a lo nuevo. No quería quedarme en el pasado, sino que el primer tema funcionase como un conector entre todo lo que fue y todo lo grande que quiero que sea lo que venga a partir de ahora.

UR: Musicalmente hay una mezcla bastante amplia de sonidos. No te centras únicamente en un género. ¿Había una intención de evolucionar o romper con lo anterior?

ZEBALLOS: Siempre me gustó experimentar. Cuando me meto en el estudio hago un poco lo que sienta en ese momento. No suelo entrar pensando: “Quiero hacer un reggaetón”, “quiero hacer un trap” o cualquier otro género. Voy fluyendo con el productor.

Para mí el género no marca definitivamente lo que querés transmitir o aquello de lo que querés hablar. Podés hacer un boom bap hablando de determinado sentimiento y transmitiendo una cosa, y el desafío está en poder hablar de lo mismo y transmitirlo con cualquier otra melodía o género detrás.

Me parece muy bonito encontrar esa vuelta de tuerca para poder expresarte como quieras.

Crear lejos de casa

UR: El disco nace en Madrid y se hace entre Madrid y Los Ángeles. ¿Cómo cambia tu música cuando sales de tu entorno y trabajas en otros contextos?

ZEBALLOS: Simplemente con viajar y salir de tu país, incluso de tu ciudad, los estímulos que empezás a absorber ya son diferentes y aprendés un montón sobre cómo funciona el mundo.

En cada país al que voy noto diferencias culturales tremendas, independientemente de la cercanía o la lejanía. Y lo interesante es que, a pesar de todas esas diferencias, también hay muchas cosas que tenemos en común como humanos.

Meterse en el estudio con otra persona, de otro contexto, otra edad o de otro lugar geográfico, es un poco meterse en la cabeza de esa persona y compartir ideas durante un momento. Es bastante mágico.

UR: En cuanto a las colaboraciones del álbum, son muy variadas. ¿Qué tiene que tener un artista para que quieras introducirlo en tu universo?

ZEBALLOS: Me tiene que gustar lo que hace y transmitirme que ama hacer esto de la misma forma que yo amo hacerlo.

La colaboración con Duki

UR: La colaboración con Duki llegó después que el resto del disco. ¿Por qué decidisteis reservarla?

ZEBALLOS: En gran parte porque yo sabía la relevancia que iba a tener y la exposición a la que podía llegar ese tema. Me parecía inteligente usar ambas balas.

Primero era: “Miren este álbum increíble que sacamos y al que todavía le falta algo”. La gente se iba a quedar esperando para ver qué era lo que faltaba.

Y siento que, para cumplir con la expectativa que tenía la gente, el tema con Duki era una de las únicas cosas que realmente podían justificar e incluso superar toda esa expectativa y el tiempo que dejamos entre medias.

UR: ¿Desde cuándo se estaba gestando esa colaboración?

ZEBALLOS: Llevábamos años hablando de hacerlo, pero esta vez le dije que este era el proyecto más importante que tenía y que ahora sí me parecía que estaría bueno que concretásemos aquello.

“Van a ver la mejor versión rapera de mí”

UR: En Uruguay tienes por delante uno de los conciertos más importantes de tu carrera. ¿Qué se va a encontrar la gente?

ZEBALLOS: Va a ser una locura. Es un show distinto a lo que hemos hecho. Obviamente vamos a hacer todos los clásicos y todos los temas del álbum, pero la idea es que la gente vaya a ver una película ahí.

UR: Y en noviembre vuelves a España con una nueva gira. ¿Qué se va a encontrar aquí el público?

ZEBALLOS: Creo que esto también va a suceder en Uruguay y Argentina: estoy mucho más profesional y mucho más maduro que otros años. Creo que se van a encontrar con la mejor versión rapera de mí que puedan ver.

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